Hace 168 años, el 1 de febrero de 1851 fallecía Mary Shelley, una de las mejores escritoras del siglo XIX e icono del Romanticismo. Nuestro pequeño homenaje es acercaros a esta eminente figura con una breve biografía y una reseña sobre su obra.

Biografía de Mary Shelley

Primeros años

Nacida como Mary Wollstonecraft Godwin, hija ilegítima de William Godwin y la filósofa feminista Mary Wollstonecraft, tuvo una infancia feliz. Sin embargo, las deudas agobiaban a su padre, por lo que decidió casarse con otra mujer, Mary Jane Clairmont, que ya tenía dos hijos, Charles y Claire.

Aunque Mary no tuvo una enseñanza reglada, fue instruida por su padre en diversas materias. Con todo, su educación fue liberal y avanzada para la época. En 1812, su padre la envió a casa de William Baxter, político radical, en Escocia. En el intervalo de sus dos viajes a casa de Baxter, Mary conoció a Percy Bysshe Shelley.

La historia de amor con Percy Shelley

En la primavera de 1814, Mary volvió definitivamente a su hogar y comenzó una relación con Shelley, que no fue bien vista ni por sus familias ni por la opinión pública, ya que Percy Shelley estaba casado. Además, Percy Shelley había prometido ayudar económicamente al padre de Mary, William Godwin, pero luego no cumplió su palabra.

La pareja se escapó ese verano a Francia, llevándose consigo a Claire Clairmont, hermanastra de Mary. Volvieron a Inglaterra en agosto de ese mismo año al quedarse sin dinero. Durante su viaje, Mary se quedó embarazada. Su padre se negó a ayudarles. Además, tuvo que aceptar la ilusión de Percy Shelley al nacer uno de los hijos que compartía con su esposa, Harriet Shelley. En febrero de 1815 nacía la hija de Mary y Percy, dos meses prematura, que murió poco después. Esto sumió a Mary en una depresión y la conmocionó de tal modo que tenía visiones del bebé.

Primeros pasos como escritora

La muerte del abuelo de Percy, Bysshe Shelley, les dio un cierto respiro económico y el nacimiento de su segundo hijo, William, a comienzos de 1816 supuso una gran alegría para Mary y Percy. Ese verano, Mary, Percy, y su hijo, acompañados por Claire Clairmont, viajaron a Ginebra para encontrarse con Lord Byron, quien tuvo un romance con Claire. El ambiente de la villa que alquilaron era bastante húmedo, por lo que se dedicaron a leer y contar historias sobrenaturales. Fue por entonces cuando Mary Shelley (que se había empezado a llamar a sí misma Sra. Shelley) empezó a esbozar su gran historia, Frankenstein o el Moderno Prometeo, por un sueño que tuvo. Comenzó a escribir la historia con el planteamiento de un cuento. Más tarde, con ayuda de su marido, amplió el cuento hasta convertirlo en su primera novela.

A finales de 1816, la hermana mayor de Mary, Fanny Imlay, se suicida, al igual que la esposa de Percy, Harriet. La familia de de su esposa obstaculizó que Percy se hiciera cargo con los hijos que tenían en común. Para hacer fuerza, se casa con Mary, que volvía a estar embarazada, pero, aun así, los niños son entregados a la familia de un clérigo.

Mary Shelley terminó Frankenstein a comienzos del verano 1817. La obra se publicó en enero del año siguiente de forma anónima, aunque los críticos y lectores pensaron que el autor era Percy porque la obra llevaba un prólogo firmado por él.

Estancia en Italia

Debido a las deudas contraídas y por miedo a perder la custodia de sus hijos, el matrimonio Shelley se traslada a vivir a Italia en marzo de 1818. Allí sufren la terrible pérdida de sus dos hijos, primero en 1818 y luego en 1819. Mary cayó en una fuerte depresión, que se alejó de Percy y se centró en la escritura. No obstante, el nacimiento de su hijo Percy Florence a finales de 1819 la llenó de alegría. Aunque la pérdida de sus hijos fue un duro golpe, Italia será un país muy querido por Mary Shelley y lo evocará con nostalgia y felicidad en sus diarios. En sus distintas mudanzas por el país, irán acumulando amigos e historias.

En 1822 se trasladan a la Villa Magni, junto con Claire Clairmont y el matrimonio Edward y Jane Williams. Mary estaba embarazada por entonces y sufrió un aborto espontáneo que casi le cuesta la vida. En verano, debido a la cercanía a la costa que tenía su nuevo hogar, Edward Williams y Percy Shelley compran un velero y salen a navegar. Una tormenta los sorprendió en plena mar con un guía joven e inexperto. Se encontraron sus cuerpos y restos del naufragio en una playa entre Livorno y Lerici, de donde había partido.

De vuelta en Inglaterra

Retrato de Mary Shelley por Richard Rothwell.

Mary Shelley y su hijo Percy Florence se trasladaron a Génova, donde Byron los visitaba a menudo. Un año después, su precaria situación económica la hizo regresar a Inglaterra. Estuvo conviviendo con su padre y su madrastra hasta que su suegro le proporcionó una pequeña cantidad económica y pudo irse a vivir sola con su hijo.

Durante estos años, Mary se dedica a educar a su hijo, a inmortalizar a su esposo y a aumentar su propia obra. También ayuda a otros amigos a escribir memorias sobre Byron y su esposo. Su hijo era su mayor preocupación. Percy estudió leyes en el Trinity College de Cambridge, pero no tenía las dotes literarias de sus progenitores. Cuando terminó sus estudios, se fue a vivir con su madre. Timothy Shelley, el padre de Percy Bysshe Shelley, murió en 1844, dejándole a su nieto la finca familiar, que no valía tanto como Mary pensaba. Aun así, consiguieron cierta tranquilidad económica. Percy Florence se casa en 1848 con Jane Gibson y ambos conviven con Mary Shelley.

Últimos momentos

A partir de 1839, Mary comienza a tener dolores de cabeza muy fuertes y parálisis en diferentes partes del cuerpo. Su salud se deteriora mucho, hasta que falleció el 1 de febrero de 1851. Su médico determinó que la causa de la muerte fue un tumor cerebral.

Mary Shelley, más que la autora de Frankenstein

Mary Shelley es conocida, sobre todo, por su primera novela, Frankenstein o el Moderno Prometeo, considerada la primera novela de ciencia ficción. Sin embrago, la obra de esta gran mujer es mucho más amplia. Escribió libros sobre sus estancias en Europa, como Historia de una excursión de seis semanas por Francia, Suiza, Alemania y Holanda, con cartas descriptivas de un viaje por el lago de Ginebra, y los glaciares de Chamouni (1817), y Caminatas en Alemania e Italia en 1840, 1842 y 1843 (1844). Siguió cultivando la novela en Mathilda (1819), Valperga (1823) o Falkner (1837), además de recopilar y editar los poemas de su esposo, Percy Bysshe Shelley. También colaboró en las Vidas de los Científicos y Escritores más Eminentes (1835-39), parte de la obra de su amigo Dionysius Lardner, Cabinet Cyclopedia.

Fue una escritora profesional, con un arduo trabajo tras sus obras, que parece no haberse valorado lo suficiente. Por suerte, la crítica moderna está recuperando esta faceta de Shelley, tan importante como sus obras, que también están siendo reeditadas en los últimos años. Fue una mujer avanzada para su época y que merece ser tenida muy en cuenta en el mundo de la literatura como una gran escritora, y no solo como la autora de Frankenstein.

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